El transporte terrestre en la región experimenta un impulso importante motivado por la necesidad de mayor conectividad y seguridad en industrias como la farmacéutica y automotriz. Debido a la congestión portuaria y los elevados costos del transporte marítimo, un 40 % de las empresas en Sudamérica evalúan alternativas terrestres para optimizar sus tiempos de entrega y eficiencia operativa, proyectando un crecimiento anual del 4,2 % para el sector hacia el año 2027.
Para acompañar esta demanda, naciones como Brasil, Argentina y Chile han estructurado planes para expandir y mejorar sus redes viales durante los próximos cinco años. En este escenario destaca la iniciativa del gobierno brasileño, que contempla una inversión superior a los 20.000 millones de dólares en infraestructura vial, buscando una integración más eficiente entre su mercado interno y los países fronterizos.
En la región centroamericana, la evolución logística se vincula estrechamente con la digitalización aduanera y la modernización de corredores comerciales. La Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) ha definido 11 corredores estratégicos dentro de su Plan Maestro Regional de Movilidad y Logística 2035, complementados con avances en trazabilidad de carga proyectados para optimizar el flujo de mercancías.
A pesar de estas proyecciones positivas y la creciente prioridad que el 67 % de las empresas otorga a la sostenibilidad en sus operaciones logísticas, el sector enfrenta obstáculos considerables. La consolidación del transporte terrestre como pilar de la integración productiva regional requerirá superar desafíos persistentes relacionados con los costos operativos, la seguridad en las rutas y la infraestructura en los pasos fronterizos.
Fuente: MasContainer