La terminal marítima estatal operada por Contecon Guayaquil S.A. experimentó un incremento del 30% en la movilización de contenedores durante el primer semestre de 2026. Entre los meses de enero y junio, se procesaron 442.000 unidades equivalentes a veinte pies, lo que evidencia un salto importante frente a las 338.000 unidades registradas en el mismo lapso del año anterior. Según las declaraciones de la concesionaria, este volumen constituye una cifra récord en sus diecinueve años de operación, superando en más del doble el promedio de crecimiento del mercado nacional.
El dinamismo portuario actual se fundamenta primordialmente en el incremento del intercambio comercial con el mercado asiático y la importación de insumos industriales. Las operaciones con China reportaron un aumento específico del 28%, sustentado por la participación activa de diversas líneas navieras internacionales. Adicionalmente, el segmento de carga general ha registrado un comportamiento extraordinario debido al ingreso de maquinaria pesada destinada a la fase de construcción de nuevos proyectos mineros. Este volumen de carga alcanzó en apenas cinco meses una cifra equivalente al 114% del total movilizado durante todo el periodo anual previo.
El acelerado ritmo de crecimiento en los volúmenes ha modificado las proyecciones de capacidad operativa de la terminal portuaria. Los directivos de la empresa operadora advierten que el límite de saturación de la infraestructura actual podría adelantarse, alcanzando su tope máximo en 2028 si no se ejecutan expansiones inmediatas. Para mitigar este riesgo logístico, se gestionan autorizaciones ante el Ministerio de Infraestructura y Transporte orientadas a la reconfiguración de los muelles. El objetivo de estas inversiones es habilitar mayores espacios para la carga y descarga ágil mediante la incorporación de grúas pórtico.
El principal obstáculo identificado para sostener el crecimiento es el retraso en el proyecto de profundización del canal de acceso marítimo, delegado al ámbito municipal. Las rutas actuales operan con un calado máximo de 12,50 metros, parámetro insuficiente para recibir los buques de mayor envergadura que demanda actualmente la industria naviera y minera. Resulta imperativo incrementar la profundidad del canal a un mínimo de 15 metros para mantener la competitividad de las instalaciones frente a otras terminales regionales. Las demoras administrativas en la modificación de los contratos de dragado vigentes amenazan con ralentizar las operaciones y afectar la cadena logística.
Fuente: Primicias