El pasado 23 de abril, representantes de la Cámara de Comercio Ecuatoriana Colombiana (Camecol) se reunieron en Quito con el ministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, Luis Alberto Jaramillo. El resultado concreto del encuentro fue el acuerdo de establecer una mesa de trabajo para el seguimiento técnico de la situación arancelaria bilateral. Además, desde el Ministerio se señaló que el espacio de diálogo servirá para explorar oportunidades de cooperación e identificar iniciativas conjuntas.
¿En qué punto está la escalada arancelaria entre los dos países?
La tensión comercial entre Ecuador y Colombia viene escalando desde febrero de este año. Ecuador aplica una tasa de seguridad del 50 % sobre los productos importados desde Colombia vigente desde el 1 de marzo, con un nuevo incremento al 100 % previsto para el próximo 1 de mayo, ante la falta de medidas de control efectivas en la frontera norte por parte del Gobierno colombiano.
Del lado colombiano, desde el 24 de febrero rige un arancel del 30 % sobre 73 subpartidas de productos ecuatorianos. Ahora Colombia ha anunciado una nueva estructura arancelaria escalonada, también efectiva desde el 1 de mayo, que contempla 204 subpartidas distribuidas en tres niveles: 35 %, 50 % y 75 %. El arancel del 75 %, el más alto, se aplicaría a 151 subpartidas. Entre los productos principales afectados figuran el camarón, el pescado, el fréjol, el banano, el plátano, el arroz, el aceite de palma y el cacao. La ministra de Comercio, Industrias y Turismo de Colombia, Diana Morales, indicó el martes 22 de abril que el decreto podría firmarse en el transcurso de esta semana.
¿Qué pidió el sector privado al Gobierno ecuatoriano?
Antes del encuentro con el ministro Jaramillo, el presidente de la Camecol, Freddy Cevallos, había adelantado públicamente que el gremio solicitaría medidas de compensación temporal al Gobierno, como el diferimiento de impuestos y apoyo en los costos de capital de trabajo, ante el impacto directo que la guerra arancelaria está generando sobre los operadores de comercio exterior que trabajan en el corredor Ecuador–Colombia.
Cevallos también subrayó que el sector comparte la preocupación del Gobierno sobre la seguridad fronteriza, pero insiste en que la relación comercial estratégica entre ambos países no debe sacrificarse en el proceso.
¿Qué implica esto para los operadores de comercio exterior?
La creación de la mesa de trabajo es una señal positiva de que existe voluntad política de gestionar el conflicto por canales técnicos, pero no cambia la realidad operativa inmediata: el 1 de mayo se acerca con nuevas cargas arancelarias significativas en ambas direcciones. Los importadores de productos colombianos y los exportadores hacia Colombia deben revisar con urgencia sus estructuras de costos, el impacto sobre el valor en aduana de sus mercancías y la viabilidad de sus operaciones bajo los nuevos aranceles. Los regímenes aduaneros aplicables, los acuerdos de pago con proveedores y clientes, y las condiciones de los créditos documentarios son variables que pueden verse afectadas directamente.
Fuente: El Universo