El comercio exterior ecuatoriano entra en una nueva etapa de relación arancelaria con Estados Unidos a partir del 24 de julio de 2026, fecha en que vence el arancel global temporal del 10% impuesto por la administración de Donald Trump. El vencimiento de esta medida no representa el fin de las sobretasas para los productos que ingresan al mercado estadounidense. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) anunciará un nuevo esquema arancelario de carácter permanente, basado en investigaciones sobre prevención y combate al trabajo forzoso, que abarca a más de sesenta países y busca evitar un vacío legal mientras Washington redefine su política comercial.
Según el exministro de Producción y experto en comercio exterior Daniel Legarda, el nuevo esquema contemplaría dos niveles de sobretasas. El primer grupo, con una tarifa del 10%, estaría conformado por países que han incorporado medidas, compromisos o acuerdos relacionados con la prevención del trabajo forzoso. El segundo grupo, sujeto a un arancel del 12,5%, incluiría a las naciones que no han realizado esos esfuerzos. Legarda estima que Ecuador se mantendría dentro del primer bloque, debido a los acuerdos de cooperación y los compromisos asumidos con Estados Unidos en materia laboral y comercial, aunque precisa que esta condición no implica una eliminación de las barreras arancelarias, sino la existencia de dos niveles diferenciados de carga.
Pese a que varios productos estratégicos continúan amparados por regímenes de excepción, algunos sectores no tradicionales ya muestran señales de afectación, particularmente transformadores, generadores y equipos eléctricos, ante la ausencia de preferencias comerciales específicas frente a otros competidores. Esta situación cobra relevancia debido al peso de Estados Unidos como destino de las exportaciones ecuatorianas. Según datos de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), entre enero y mayo de 2026 Ecuador exportó 9.996 millones de dólares en productos no petroleros y no mineros, un 5% menos que en el mismo período del año anterior. De ese total, 2.610 millones de dólares tuvieron como destino Estados Unidos, equivalente al 26% de participación, con productos como cacao, flores, frutas, atún, pescado y elaborados de banano entre los más dependientes de ese mercado.
Legarda considera que la volatilidad seguirá marcando la relación comercial bilateral, en la medida en que la administración Trump continúe ajustando sus instrumentos comerciales y arancelarios conforme avance su agenda económica. Las nuevas medidas podrían además enfrentar cuestionamientos legales, revisiones administrativas o modificaciones futuras, lo que dificulta prever un escenario estable en el mediano y largo plazo.
Fuente: Diario Expreso