El año 2025 ha sido importante para el comercio exterior ecuatoriano y específicamente para el Terminal Portuario de Manta (TPM). Este enclave estratégico del Pacífico no solo ha superado sus propios registros históricos, sino que se ha consolidado como un centro de conexión regional o hub para la industria automotriz y el movimiento de graneles. Con un crecimiento del 55 % en la carga movilizada en comparación con el año anterior, el puerto ha demostrado que la inversión en infraestructura y la eficiencia operativa son motores clave para el desarrollo económico nacional.
El volumen de operación alcanzado es notable. TPM movilizó más de 1,8 millones de toneladas métricas de carga durante el último año, atendiendo a 897 buques, lo que representa un aumento significativo de naves recibidas frente a 2024. Este movimiento se explica, en gran medida, por el comportamiento excepcional de los graneles sólidos. La importación de trigo y soya superó el millón de toneladas métricas, registrando un incremento interanual del 74 %. Este repunte no es casualidad, sino el resultado directo de la inauguración de tres nuevas bodegas multipropósito con capacidad para almacenar más de 24.500 toneladas, lo que permitió al puerto captar y gestionar mayores volúmenes de mercancía con mayor agilidad.
Sin embargo, donde Manta ha mostrado una transformación más radical es en su rol dentro de la industria automotriz. El terminal se ha posicionado como la puerta de entrada principal para vehículos en el país y como una plataforma de redistribución para la región. Durante 2025, se recibieron 146 buques tipo car carriers, facilitando la importación de más de 67.000 unidades para el mercado local. Aún más impresionante fue el comportamiento del trasbordo vehicular, que experimentó un aumento del 672 % al movilizar más de 29.000 unidades hacia otros destinos. Estas cifras coinciden con una recuperación del sector automotor en Ecuador, que vio crecer la venta de vehículos nuevos en un 15 % durante el mismo periodo.
Más allá de la carga comercial, el puerto mantiene su esencia como motor de otros sectores vitales como la pesca y el turismo. La descarga de pesca nacional e internacional creció un 9 %, superando las 330.000 toneladas métricas y reafirmando a la ciudad como un referente mundial atunero. Paralelamente, la actividad turística cobró fuerza con un aumento del 36 % en la recepción de cruceros, lo que se tradujo en la llegada de más de 25.000 visitantes entre pasajeros y tripulantes, dinamizando la economía local de la ciudad manabita.
Fuente: Forbes EC