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El Estrecho de Ormuz entra en una nueva fase de riesgo con menos buques y más ataques

El Estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro de la atención del transporte marítimo mundial luego de que la ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán derivara en una nueva escalada militar que se extiende ya por diez días consecutivos, con ataques a buques mercantes, una disminución del tránsito de tanqueros y crecientes amenazas sobre las principales rutas de exportación de hidrocarburos de Medio Oriente. El estrecho concentra el tránsito de cerca del 20% del petróleo mundial, lo que lo convierte en uno de los principales cuellos de botella del comercio energético global.

Según datos de LSEG, el 19 de julio solo cuatro naves cruzaron el estrecho, la mitad de las registradas el día anterior. Análisis satelitales muestran además una desaceleración de las transferencias de petróleo entre buques en aguas cercanas a la zona, mientras algunos armadores han optado por apagar sus sistemas AIS para reducir su exposición. La naviera griega Dynacom Tankers informó que dos de sus buques fueron alcanzados por proyectiles de origen desconocido frente a las costas de Omán, a lo que se suman reportes de la Marina británica sobre ataques contra otras dos naves en las inmediaciones del estrecho. La Guardia Revolucionaria de Irán, por su parte, aseguró que dos tanqueros quedaron inmovilizados tras intentar utilizar una ruta meridional considerada insegura.

La crisis se ha extendido también al mar Rojo, donde los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, anunciaron un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita y advirtieron a los armadores evitar recaladas en puertos saudíes. La amenaza cobra relevancia porque Arabia Saudita ha incrementado en los últimos meses los embarques de crudo desde Yanbu, en la costa del mar Rojo, precisamente para compensar las dificultades operacionales en Ormuz. La coalición liderada por Arabia Saudita anunció medidas para reforzar la protección de los buques en la zona, mientras Estados Unidos e Irán continúan intercambiando ataques: el CENTCOM confirmó nuevos bombardeos contra instalaciones militares iraníes y Teherán respondió con ataques contra objetivos en Kuwait y Jordania. Pakistán y Qatar mantienen gestiones diplomáticas para intentar reactivar el alto el fuego alcanzado el 17 de junio, aunque Washington ha señalado que las operaciones militares continuarán mientras persistan los ataques contra la navegación en Ormuz.

Pese a la intensidad del conflicto, el mercado petrolero ha mostrado una reacción más moderada de lo previsto por los analistas cuando comenzó la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán a fines de febrero, cuando se llegó a proyectar que el Brent podría escalar hasta 150 o incluso 200 dólares por barril ante un bloqueo total del estrecho. El crudo alcanzó un máximo cercano a 126 dólares por barril y actualmente cotiza en torno a 90 dólares, con un incremento acumulado cercano al 20% durante julio. Entre los factores que han contenido el alza se encuentran la fuerte reducción de las importaciones de crudo por parte de China, el aumento de la producción estadounidense hasta un récord de 13,93 millones de barriles diarios, la liberación de reservas estratégicas por parte de Washington y la amplia disponibilidad de cargamentos físicos para entrega inmediata. Analistas advierten, sin embargo, que el equilibrio sigue siendo frágil mientras persistan la reducción del tráfico por Ormuz, los ataques a tanqueros y el riesgo de que las amenazas hutíes se extiendan también al mar Rojo.

Fuente: Mundo Marítimo

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