El inicio del año 2026 ha traído consigo una dinámica inusual para el sector logístico global. Históricamente, el periodo previo a la celebración del Año Nuevo Lunar, que en esta ocasión tiene lugar el 17 de febrero, se caracteriza por un incremento significativo en la demanda de transporte marítimo y una consecuente alza en los costos de los fletes. Sin embargo, las tendencias actuales en las rutas que conectan el Lejano Oriente con los mercados de Europa y Estados Unidos revelan un panorama distinto, donde la oferta de espacio supera ampliamente la demanda real.
De acuerdo con los datos analizados por diversas fuentes del sector, las líneas navieras parecen haber sobreestimado el volumen de carga esperado para esta temporada alta. En un esfuerzo por capturar el flujo de exportaciones previo al cierre de fábricas en Asia, las compañías incrementaron de forma notable la capacidad ofrecida. En el corredor hacia el Mediterráneo, el espacio disponible alcanzó niveles que no se veían desde mediados de 2024, mientras que las rutas hacia el norte de Europa también experimentaron crecimientos considerables. A pesar de estos movimientos estratégicos, las tarifas spot han mostrado una tendencia a la baja, cayendo un 17% hacia el norte de Europa y un 26% hacia el Mediterráneo desde el comienzo del año.
La situación resulta particularmente llamativa en los servicios dirigidos a Estados Unidos. En este caso, aun cuando las navieras no inyectaron la misma cantidad de capacidad adicional que en las rutas europeas, los fletes han sufrido desplomes severos. Las tarifas hacia la Costa Oeste y la Costa Este de dicho país han disminuido aproximadamente un 34% y un 29% respectivamente en lo que va del año. Al comparar estas cifras con el mismo periodo del año anterior, el descenso alcanza un 63%, lo que representa un ahorro sustancial para los importadores por cada contenedor transportado.
Este escenario sugiere una contracción de la demanda que no ha podido ser equilibrada por las estrategias tradicionales de las navieras. Diversos factores han influido en esta realidad, entre ellos los ajustes arancelarios que vienen arrastrándose desde el año pasado y la lenta reactivación de ciertos tránsitos estratégicos. La incapacidad de sostener los precios durante un mes que suele ser el más fuerte del primer trimestre evidencia una debilidad estructural en el consumo y en la planificación de inventarios a nivel global.
Ante este panorama de tarifas a la baja, los transportistas marítimos están comenzando a implementar medidas correctivas para frenar la caída de sus ingresos. La respuesta más inmediata ha sido el anuncio de una gestión de capacidad mucho más agresiva mediante la cancelación de itinerarios, práctica conocida como blank sailings. Estas suspensiones de servicios se concentrarán principalmente en las semanas posteriores a la festividad asiática. Se estima que durante la primera quincena de marzo la capacidad en la ruta transpacífica podría descender a sus niveles más bajos en casi dos años, con el objetivo de forzar un equilibrio artificial en el mercado.
Fuente: Mundo Marítimo