Las exportaciones no petroleras y no mineras de Ecuador se preparan para un cierre del año 2026 con un panorama de crecimiento bastante moderado, proyectando un incremento de un solo dígito que se ubicaría por debajo del cinco por ciento. Este escenario actual marca un fuerte contraste con el récord histórico de ventas internacionales que el país alcanzó durante el año 2025, periodo en el cual estas exportaciones generaron ingresos por 25 202 millones de dólares, representando un incremento del dieciséis por ciento en valor frente a 2024. La actual desaceleración de la demanda internacional de productos de consumo ha obligado al sector comercial a ajustar sus expectativas y a operar con mayor prudencia en sus despachos de comercio exterior.
El sector logístico y exportador enfrenta también importantes retos operativos derivados de los impactos climáticos sobre la infraestructura de transporte y los cultivos. El fenómeno de El Niño ha ocasionado intensas lluvias e inundaciones en zonas productivas fundamentales ubicadas en las provincias de Guayas, Los Ríos y las áreas bajas de Manabí. Estas condiciones climáticas adversas podrían resultar en una drástica reducción de aproximadamente 100 000 toneladas en la producción nacional de cacao, una afectación que golpeará las cifras de exportación con mayor dureza durante los primeros meses del año 2027. Existe una profunda preocupación en torno a los posibles bloqueos en los principales nodos de conexión vial que enlazan los centros de consolidación de carga con los terminales portuarios, lo que generaría graves demoras en la logística de productos perecibles.
Simultáneamente, la crisis energética y los cortes programados de electricidad representan un riesgo operativo crítico para el mantenimiento de la cadena de frío, la cual es indispensable para la exportación agroindustrial y acuícola ecuatoriana. Aunque una parte de la industria ha incorporado equipos de generación eléctrica de emergencia como medida de mitigación desde el año 2025, estas alternativas tecnológicas no cuentan con la capacidad suficiente para sostener la totalidad de las operaciones fabriles y aduaneras frente a desconexiones eléctricas continuas y prolongadas. Los gremios empresariales mantienen diálogos para agilizar los permisos y los títulos habilitantes que permitan ampliar la infraestructura de autogeneración eléctrica antes de que finalice el año.
Como un mecanismo de compensación ante estos múltiples escenarios operativos adversos, el fortalecimiento de la política comercial internacional adquiere una importancia vital para mantener el flujo de mercancías. Las proyecciones aduaneras estiman que la reciente suscripción del acuerdo comercial con Canadá permitirá un incremento superior a los 600 millones de dólares en las exportaciones dirigidas hacia el mercado de Norteamérica. De manera complementaria, el avance en las negociaciones comerciales con Japón representa una oportunidad estratégica clave, con el potencial de añadir cerca de 700 millones de dólares adicionales a la balanza comercial, facilitando la diversificación de destinos para la oferta exportable nacional.
Fuente: El Comercio