El Gobierno de Perú ha consolidado un acuerdo estratégico con diversas compañías navieras para implementar itinerarios especiales de cabotaje marítimo, una medida preventiva diseñada para mitigar los severos impactos que el fenómeno de El Niño podría generar en su infraestructura vial. Esta iniciativa busca conectar de manera directa los principales centros de producción con los puertos más importantes del país, asegurando así el flujo continuo de las exportaciones frente a los inminentes riesgos climáticos que amenazan con interrumpir de forma prolongada el transporte terrestre. Para el sector logístico y aduanero ecuatoriano, el desarrollo de esta estrategia en el país vecino subraya la urgente necesidad de contar con planes de contingencia marítima que garanticen la resiliencia y estabilidad de las cadenas de suministro a nivel regional.
La medida anunciada por las autoridades de comercio exterior peruanas tiene como objetivo central mantener ininterrumpidas las operaciones de venta al mercado internacional, respaldando una ambiciosa proyección de exportaciones que se estima alcance los 107.000 millones de dólares durante el año 2026. Los nuevos itinerarios de cabotaje facilitarán el traslado seguro de las mercancías hacia los principales nodos logísticos nacionales, abarcando de manera integral los puertos de Matarani e Ilo ubicados en la zona sur, el puerto del Callao en el área central, y los terminales marítimos de Chancay, Chimbote, Salaverry y Paita en la región norte. La consolidación operativa de esta red portuaria, y en especial la inclusión del nuevo megapuerto de Chancay, resulta de particular relevancia para los exportadores y operadores logísticos de Ecuador que actualmente evalúan alternativas viables para optimizar el tránsito de sus cargas en la cuenca del Pacífico sur.
Dentro del tejido productivo peruano, el sector de la agroexportación se perfila como uno de los segmentos más vulnerables frente a los eventuales daños estructurales en las carreteras derivados de las intensas lluvias, dada su dependencia casi exclusiva del transporte en camiones pesados para movilizar productos agrícolas desde el interior hacia las zonas costeras. Ante el riesgo latente de caída de puentes o bloqueos masivos de vías principales, el fortalecimiento del cabotaje marítimo emerge no solamente como una solución de emergencia temporal, sino como una transformación estructural para robustecer la logística nacional. La rápida adaptación de las operaciones de transporte en Perú establece un precedente operativo fundamental para las agencias de aduanas ecuatorianas, las cuales deben monitorear continuamente estas dinámicas portuarias para diversificar sus propias rutas comerciales y reducir la exposición de sus clientes ante fenómenos climáticos extremos en el hemisferio.
Fuente: MundoMaritimo